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Post Campo de Trabajo

A posteriori  Campo de Trabajo, se le envío a cada participante una pregunta

¿Qué se ha supuesto para ti el Campo de Trabajo?
 

-  Desde que volví hace ya una semana no he hecho más que intentar describirlo con palabras a familia y
 

amigos, sin éxito. Esa sensación de aprendizaje, de crecimiento como
 

persona, de plenitud al lograr hacer algo (aunque sea una simple trenza de
 

esparto), de compenetración con personas tan diferentes y a la vez tan
 

parecidas a ti, de ilusión, de felicidad, es indescriptible. Del campo de
 

trabajo vuelvo con la maleta llena de jabón, muñecas de vudú, pulseras de
 

hilo, botes de conserva, cartas, recuerdos y grandes amigos. Y aunque ahora
 

me voy lejos, solo espero que lo que unió la Algaba no lo separe un puñado
 

de kilómetros.

 

Laura

 

- Gracias a este campo de trabajo por haberme hecho sentir útil desde el primer día, por permitirme el descubrirme un poco mas a mi mismo... Y todo... Sintiendome desde el primer momento como en casa.

Gracias por la confianza depositada en mi persona, y gracias por haberme hecho sentir útil e importante. Todo ello ha hecho posible que desde el primer momento me haya sentido comodisimo y al mism tiempo facilitado el proceso de relación con el resto de compañeros.

14 días de lecciones, de humanidad, de aprender de los demás, de escuchar y de reflexionar... 14 días en los que hemos desconectado de un mundo cargado de estrés, tecnologías y rápidez y nos introdujimos en un mundo cargado de naturaleza, trabajo y de contacto directo con personas.

 

Juanma

 

- Para mi el campo de trabajo ha sido mas que dos semanas trabajando en el poblado y colaborando en talleres, ha sido un cumulo de nuevas experiencias, conocimientos y recuerdos. Al estar aislados de lo que viene a ser la civilización y la tecnología en cierto modo, han hecho de este campo una vivencia única e irrepetible.

 

Sara

 

- Siempre quise viajarm, conocer otras culturas, otras tierras, otras gentes y este verano lo conseguí. Gente de todas partes de España cada uno hijo de su padre y de su madre, con sus diferencias y sus cosillas especiales. Cada uno sus tradiciones, sus expresiones y sus formas de socializar. Todo esto lo conocí en dos semanas. En dos semanas conocí a personas magníficas y todos y cada uno de ellos tenían algo de lo que aprender. La vida te sorprende en cada una de sus esquinas.

 

Maite

 

- Sólo puedo tener palabras de agradecimiento a todos los compañeros que han
 

participado en el campo, a las monitoras, a la directora del Centro de la
 

Algaba y a los que hacen posible que este proyecto salga adelante por haberme
 

dado la posibilidad de disfrutar de una de las experiencias más
 

gratificantes de mi vida.

Las monitoras no sólo nos trasladaban sus conocimientos y total
 

predisposición cuando encartaba, también nos transmitían valores y
 

promovían la buena salud del grupo que, cuando es tan numeroso, no es tarea
 

fácil.

Por otro lado, agradecer el cariño de las cocineras que siempre nos
 

atendían con muchísimo cariño y simpatía, así como a las personas que
 

nos enseñaron a realizar tareas varias en los diversos talleres que se
 

realizaron.

Por último, ha sido un inmenso placer compartir día tras día mis momentos
 

con mis compañeros a los que tampoco olvidaré, he aprendido y disfrutado
 

muchísimo de todos.

Este campo de trabajo lo tendré guardado siempre en un rincón muy
 

importante de mi memoria, espero que este bonito proyecto siga creciendo
 

porque su alcance va más allá de un campo de trabajo, es una forma de vida.

Un abrazo a tod@s y gracias.

 

Christian

 

- Llegamos sin saber muy bien cómo iba a ser esto, pero algo teníamos claro, pues fue el post-it más utilizado: aprovechar al máximo y disfrutar de la experiencia, así que expectantes arrancamos el campo de trabajo.
 

Subiendo y acomodando maletas que tras dos semanas de convivencia la mía ha vuelto más pesada de lo que llegó, demasiados momentos vividos que he ido guardando en ella cada día. Que al llegar la noche te das cuenta de que te llevas algo, ya sea un gesto, una vivencia, conocimientos nuevos, sentirte útil… pero siempre era algo, algo que compartir con tus compis de habitación, con tu familia y amigos o contigo mismo. En definitiva conocer más a todas las personas y saber que te están aportando muchas cosas, que cada día te enseñan algo nuevo.
 

Aunque si tuviese que elegir algo, para mí lo más valorado y lo más gratificante que me llevo, es la sonrisa que cada uno de vosotros me ha dedicado alguna vez, una sonrisa sincera, amable, de gratitud, de complicidad… porque una sonrisa es un rayo de luz en la cara, es algo que te demuestra y te dice mucho más de esa persona que mil palabras.
 

Por mi parte poco más, creo que hemos dado mucho para que se consiguieran nuestros objetivos: DISFRUTAR, HACERLO JUNTOS E IRNOS UN POCO DISTINTOS DE CUANDO VINIMOS.

Bea V.

 

- 1.534 kilometros es la distancia que me separa del lugar en donde viví dos
 

semanas inolvidables, ahí conocí a personas maravillosas y aprendí de cada
 

una de ellas. Me he traído la maleta repleta de buenos momentos, de risas,
 

de sonrisas, de experiencias, de conocimientos, de muchísimas expresiones y
 

de acentos, pero sobre todo, llena de amistades. De la Algaba no sólo me
 

fui cambiada por fuera, sino también por dentro, esta vivencia me ha hecho
 

crecer mucho y me ha servido para valorar aun más lo que de verdad importa,
 

no hay que olvidar nunca que las cosas importantes de la vida, no son
 

cosas. Simplemente... GRACIAS.

Pili

- Parafraseando una canción de ese grupo que tanto le gustaba oír a Sara oírme cantar en la ducha, cuando llegamos a Algaba, nos dejaron en el sillón las pinturas y una historia en blanco, hisoria que nosotros mismos nos encargamos de dar vida cada día, dejando de lado los miedos e incertidumbre que citábamos la primera noche para conseguir un mismo objetivo: dejarse llevar y disfrutar de una experiencia única e irrepetible.

Manu

 

 

- Todo lo vivido durantes estos magníficos días en Algaba, nos ha cambiado en mayor o menor medida a todos los participantes. Yo, personalmente, me llevo esta esperiencia una gran energía positiva,  y ganas de vivir cada instante, entre otras muchas cosas.

Buscando un cuaderno donde plasmar mi experienca, ha aparecido un listado donde escribí cosas que quería conseguir hace un tiempo, y me ha encantado ver que parte de esa lista la he conseguido en Algaba: 

Reir cada día, !Lo he hecho! y mucho Gracias a esa gracia andaluza de la que me he enamorado.

Aprender de todo y de cada uno y de cada una, conocer gente nueva, compartir viviencias, llenarme de energía, entusiasmarme...

Me llevo el cariño de todas las personas y la amistad de muchas de ellas.

Ha sido un gran placer compartir una de las mejores experiencias de mi vida con vosotros y vosotras, os echo mucho de menos. Sé que nos volveremos a encontrar porque la vida es sabia y amorosa wink

Namaste!

Saioa

 

 

... Algaba solo le queda decir una palabra repetida constantemente, que debe formar parte del vocabulario de altos, bajos, morenos, rubios, gallegos, valencianos, andaluces, vascos, que sin querer al pronunciarse, hace esbozar una sonrisa del emisor y del receptor, una palabra que en determinados momentos del Campo de Trabajo se ha quedado pequeña, aún recuerdo cuando Cristian donó su servilleta de la amistad a Edu, cuando Maite era la alegría en cada momento, y también en los silencios, cuando Edu repetía constamente "Puedo ayudarte", cuando  Adrián sin querer queriendo, soltaba alguna palabra en euskera, y miraba con ojos de pureza, cuando Dani era servicial en cada paso que daba, cuando Juanma se preocupaba, en cada momento, por el equipo, cuando Antonio  te hacía partícipe de anécdotas y cuentos, cuando José vibraba lleno de júbilo y educación, cuando Guillermo derrochaba inocencia, cuando Bea V. tenía un sí para cada trabajo, cuando Enca nos daba lecciones de humildad y superación, cuando David hablaba de cualquier tema, cuando María nos hacía fotos que ahora nos encanta ver, cuando Saioa nos transmitía madurez y saber estar, cuando Bea nos hacía un gesto de cariño, cuando Pili personificaba a la elegancia, cuando Nerea  nos hablaba con ese acento, cuando Yadira hacía uso del humor inteligente que la caracteriza, cuando Sara nos dejaba ver a  la ninfa  creatividad en su persona, cuando Andrés nos soltaba algún chiste,  cuando Laura era la interprete de muchos enigmas, cuando Manu era el rayo de sol en los momentos grises... A todos y a todas GRACIAS, por hacer posible que en el silencio del bosque mediterráneo resuenen, entre los árboles y los arbustos, vuestras sonrisas, vuestro entusiasmo y vuestras ansias de saber y de conocer.

 

 

 

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